Inspiración a media alba

martes, febrero 02, 2010

No es tan verde

Obra: Servio Zapata, Ecuador




Tengo los pies sembrados en el humus.
No sé porqué todos se perturban con los árboles
y se recogen como pasas en su sombra
o le suman una casa en sus espaldas
para que los niños se crean altos.

Otros dejan sus finales eupépticos
y se piensan bucólicos e inmortales.
No es tan verde ser un árbol
y que te arranquen los sexos.
No es tan teillieriano ser uno
y nombrarlo
hasta en medio del fideo de la sopa
porqué ya dije que los pies
están en el fondo de la tierra
que me aburro de los niños
arrimados en mi vulva
con sus historietas de zombies.

No ha sido gran cosa,
estar en el mismo lugar
todos los días.

Prefiero ser un mueble con ruedas
y que unas nalgas me calienten.

No es tan verde, olvidar las alas.

2:24 02/02/2010

martes, agosto 04, 2009

Love

Los amantes Nº2, Virginia Palomeque.


Mis pies-techos aúllan
y regurgitan las goteras,
todas las torres
sobre mi abismo
_________a cuatro patas;
todos los montes
contra arbustos
_________relinchan:
no hay amor sin bragas
acumuladas de viernes
o subibajas,
me atraganto de ti,
me rebozo
______hiervo.
Hay canas en mi lengua.

martes, junio 16, 2009

Árboles

Dibujo a carboncillo por Dina B.

De los árboles

nidos abandonados
pájaros migrando al sur,
de los árboles
su sombra de mandíbula,
mi columna de chimpancé
_____________adormecida
trenes estrábicos
_________invierno
de los árboles
locura y sed,
mis piernas
como paraguas extendidos.

viernes, abril 03, 2009

Tratado de la realidad

Mujer en el bar, Diane Arbus

Era mi rodilla el bastón hambriento de polillas,
precaria, trémula, descansada de iglesias,
porque mi realidad cuando pasó
era sólo una sospecha…
Las luciérnagas no necesitan interruptores
ni faros que guíen su caída al abismo;
mi lluvia suicidó la lumbre y los espejos.
Porque mi realidad siempre venía
absorta y enredada en camillas blancas.
Era mi sonrisa la oreja de Van Gogh
en un florero de mi estancia,
reía luego de las visitas y los tentempiés;
porque mi rostro era una simulación
de edificios y autos estacionados,
porque el mar no es mar
sin mis huesos atados como madrépora en el fondo,
porque el amor no es amor
desde que muero por costumbre ilícita
y me resucitan por limosna en los barcos.
Era falda y dedo gangrenado al filo de la luna
alimentaba a los peces del dios mudo y ahorcado,
del dios que parió panes en un cuento de ogros;
porque mi fe se cayó con los dientes de leche,
y en el sudor de un niño en el semáforo en rojo.
Era una muñeca de porcelana con afeites de tulipanes,
pero otras muñecas rompieron sus rieles,
porque mi realidad cuando pasó
era una sospecha
roja, cancerígena,
mundana

sábado, marzo 21, 2009

Óleo

Ninfa, Dina Bellrham
El tiempo reposa en mis fosas nasales y es absurdo. Destruyo el nudo de la soga de mi péndulo, abrazo el cuerpo cansado de mi perro. La soledad me habla su mundo de floreros sordomudos. Ni a los niños en mis vías les permiten correr como estufas incendiarias. No he podido pestañear las resbaladeras de antaño, los ojos de mis manos quedaron adosados a cataratas, prisioneros. La sangre nunca más vio la contaminación de los carruseles. Hasta mis lágrimas están en prisión, cuajadas inventando los delitos. Hiedo a lámparas y a focos de velador pues me arrancaron las luciérnagas de los pezones. Ya ni hablar de mi columna que hoy carga smokings almidonados, suben y bajan semejando escaleras eléctricas de malles, jugando como aquellas pandemias recién preñadas.

jueves, marzo 12, 2009

La insensible

Henry Fuseli, Silence



La insensible
jamás nutrió el bonsái
que habitaba en su ojo
descubrió que abrir las piernas
era más fácil que abrir los brazos
por eso revienta sus grifos
y enciende sus cuernos.
La insensible
mató la cuna y los pezones del hambre
nació columpio
y pronto se deshizo de los niños,
amarla es irrumpir el silencio de las piedras.
La insensible
por insensible dejará huérfana su sombra.
Romperá su voz de lluvia
para olvidar la melancolía de los dientes.
La insensible transita en su diástole,
como su padre hecho ovillo
en alguna botella fermentada de espinas.
Importa poco su esqueleto fútil
y la jauría carcomiendo los retratos.
La insensible prefirió arrancar sus oídos
a los relámpagos en su pecho.


 
Creative Commons License
Esta obra está bajo una licencia de Creative Commons.