lunes, diciembre 15, 2008

Affaire


Garden, Maggie Taylor.

Nombrarlos resaca
desmembrar
uno
a
uno
sus músculos
sin el tedio ególatra
de las cartas
y sus racimos de pies.
***
***
Sobre todo llamarlos
“café exprés”, “mano izquierda”,
“peor es nada”, “síncope menstrual”.
***
***

Ellos gimen desde sus meninges
y tiemblan unísonos,
crepusculares,
se rompen con el verbo.
***
***

Los pronuncio en el hastío
y se atreven
a relampaguear sus lenguas
como si fueran cúmulos de ojos,
tumbas,
piélagos.
***
***

Me he tragado sus rostros
sus labios-arrecifes
sus voces enclenques.
***
***
Don nadies purgando mi falda.
***
***

Al extraviar mis hilos
olvidé todos sus nombres
ustedes:
“sexo casual”, “almohadas de paso”,
“ternura retornable”, “auspicio de orgasmos”,
despedirnos es tender la cama
pagar la cuenta
y agarrar un taxi.
***
He deshojado sus vísceras,
_____________________sus llantos.
***
***

Y al llegar a casa,
escribo
trago pastillas
fumo
me quiero morir,
—siempre quiero morir—.
***
***

Pero eso no les importa a los anuros innombrables..

4 comentarios:

José Ángel dijo...

Esto es como una costra en la piel que cuando se arranca con las uñas deja un placer punzante y caliente, y hace brotar la sangre como un punto, una esfera que se abre paso en la superficie.

EL personaje: Una Lilith ¿Del nuevo siglo?

Elegante, el sexo, la lujuría, las lenguas, los rostros, se vuelven poesía.

Como siempre, un placer.

Un beso! Cuidate!

Angélica dijo...

No sé si Lilith. Tanta intensidad insensibiliza y rompe cosas, hebras profundas. De eso creo que habla tu poema.

Un abrazo

A

Marta Alicia Pereyra Buffaz dijo...

Versos del desamor urbano y del siglo XXI con el ingrediente del vocabulario médico.
Dina, son versos que se quejan y sufren.
Ya sé que el "yo poético" es ficción pero estamos en el mundo mientras tanto.

Felicidades y besos.

Silvy dijo...

Muy buenos tus trabajos, como ensoñaciones.
Me pegaron fuertes estos versos:
"Y al llegar a casa,
escribo
trago pastillas
fumo
me quiero morir,
—siempre quiero morir—. "